Propuesta para reconstruir y reinterpretar una ontología.                 

2017

La instalación propone una forma sensible de reconstruir por medio de una investigación iconográfica los puntos coincidentes en la cosmología de diversas culturas ancestrales. Es una metáfora de un sistema de conocimiento antiguo-presente.

Hay una ontología aún experienciable en las prácticas rituales de nuestras comunidades. Esta forma de ver, pensar y sentir el mundo ha resistido a los embates de la importación ideológica por mas de 500 años. La pieza busca hacer visible por medio de la investigación iconográfica esa experiencia. Postula la visibilidad de lo que ha permanecido en categorías de invisibilización e inexistencia, como: charlatanería, brujería, chamanismo. Dichos conocimientos y maneras de ver y relacionarse con el mundo se han suscrito en estas categorías con el fin de sostener una forma única de ver y percibir la vida.
 
El proyecto surge de una investigación iconográfica del Occidente
Mexicano (categoría arqueológica para denominar a las culturas de los estados de Michoacán, Jalisco, Colima, Nayarit, parte de Guanajuato y Zacatecas), la Cultura Moche de las costas Peruanas, la cosmovisión de la cultura Raramuri y las plantas de uso ritual en Mesoamérica.